14 de agosto de 2011

Cuadros MonTerrey

Primera Parte


Era medio día e iba en camino a la casa de Sofía, una amiga que vivía junto con otras dos Elena y Fátima las tres estudiaban en un instituto culinario de la ciudad, dos de ellas vendían diferentes narcóticos como marihuana, lsd y anfetaminas, era por esta razón que algunos amigos conocían a estas tres estudiantes como las  “narco chef”. A la mañana siguiente tendría un congreso de mercadotecnia en la ciudad de Monterrey, por suerte la universidad había organizado el viaje en avión un trayecto de 16 horas lo cubilaríamos en un dos así que me daba tiempo de realizar compras para mi estadía y una pequeña despedida de la ciudad.

La casa se encontraba por reforma unos departamentos  bastante amplios, con una fachada gris,  la mayoría de sus habitantes eran familias y algunos estudiantes del instituto, después de tocar por un par de minutos la puerta abre Elena. 

-Hola Elena ¿cómo estás?-

-Hola Roberto,  bien pasa ….. Me dijo Sofía que ibas a venir no tarda fue al “super” por unas   cosas estamos haciendo pasticetas con ganja-

-¡Ala! que rico, tendré que esperar ja ja-

Cuando entro a la casa veo  a Pablito uno de sus compradores más jóvenes, legalmente aun no pueden comprar alcohol sin embargo  a veces consumen el doble de drogas que personas de mi edad.  Este se encuentra sentado en la sala viendo TV y limpiando  marihuana para las galletas, lo saludo y paso a la cocina a  para ver a Fátima que está preparando la masa.

-Hola Fátima –

-Hola Roberto ¿nos vas a decir que tal quedaron no?-

-  Claro, es más déjame ayudar a Pablito a limpiar el café y preparo un gallo, para que se relajen y queden bien las pasticetas-

-Bueno,  en un rato llega Sofía pero si quieres yo igual tengo-

-A pues si quería un doscientos de café y cuatro cuadros, mañana salgo rumbo a monterrey por unos días necesito provisiones-

-Que bien ¿vas a una fiesta?

-A varias, un congreso de Mkt en el “Tec” se pone bien, van  como 2 mil o 3 mil estudiantes de todo el país, en la mañana y tarde conferencias ya en la noche fiestas en diferentes antros aparte de las que se armen en el hotel, ¡promete para algo bueno!.-

- No pues sin miedo amigo Roberto j aja, vamos para el cuarto, tan solo me llevo esto y…… Ya-

Tomo la báscula con la que estaba preparando las galletas, la limpio con un paño seco y pasamos a su cuarto, aunque Fátima y Sofía vendían, llevaban sus ventas por separado así como las diferentes drogas que tenían. Abrió el closet  movió la ropa y del fondo saco una bolsa negra de plástico la coloco en el suelo y a un lado la bascula.

-Doy quince gramos por cien, así que serian treinta si quieres checa….. De los cuadros hay Hoffman 43 están buenos,  tienen buen visual Elena y yo nos comimos uno antier…… Ya con eso tuvimos para la fiesta-

-Vale pues si suena bien ¿en cuánto  me dejas los cuadros, serian cuatro y el café?-

-Pues están en ciento treinta, pero te los dejo en ciento veinte más los doscientos del café serian seiscientos ochenta ¿te parece?-

- Si está bien, va que va Fátima pues gracias-

Le doy el dinero, guardo el café dentro de mi morral y saco de este una cajetilla de cigarrillos arranca un poco de la envoltura de aluminio para envolver los cuadros, al final los guardo en la bolsa de mi camisa.


- De nada Roberto, vamos con los demás-

Me senté en  la sala para limpiar café aparte un poco de ganja  y lie un gallo, mientras  platicaba con Pablo de Monterrey me recomendaba  que visitara  Barrio antiguo, una zona de bares parecida a Camino real en Cholula  “se respira el ambiente de fiesta por esas calles” es lo que decía, después de unos minutos Elena salió de la cocina con la primera ronda de pasticetas tenían buen sabor aun calientes una mezcla de mantequilla y marihuana, la charola era grande así como el número de galletas, Elena nos dijo que las probáramos para decirles después que les faltaba por lo que Pablito y yo comimos varias, mientras veíamos los Simpson  por un momento me pareció estar en  trance , no pasaba nada por mi cabeza, la hora, el viaje de mañana, como pasaría todas las drogas en el aeropuerto, por inercia comía las galletas y observaba la televisión los colores me parecían con mucha intensidad algunos  un tanto quemados, sin embargo cada escena era demasiado graciosa mi cara lucia como la de un niño con juguete nuevo y pupilas dilatadas, era claro que se trataba de un psicotrópico, por lo regular la marihuana no provoca un estado tan fuerte pero ingiriéndola es otro resultado. Después de un tiempo observe la hora,  era ya algo tarde así que decidí partir no quería lucir muy desvelado para mañana, iría con nosotros la coordinadora de carrera, me despedí de todos y pedí que le mandaran saludos a Sofía  ya que nunca llegó.

Tome un taxi en dirección a mi casa, al llegar pase a la cocina por algo de agua, subí al cuarto, vi por unas horas la  TV y me fui a la cama.  Al despertar me di cuenta que era algo tarde por lo que tuve prisa para  hacer la maleta, todas mis cosas estaban listas, tan solo esperaba el café para colocarlo al fondo de la maleta, este lo pondría dentro de una bolsa, para después meterlo en un embase de crema lleno, un amigo que había llegado de Cancún el mes pasado me dijo que de esta forma paso su marihuana sin problemas y el aeropuerto de esa ciudad  es más grande que el de Puebla, así que seguí su consejo, los cuadros de lsd fueron otra vez envueltos con aluminio para ser colocados en el celular, quitaba la pila del teléfono después  guardaba los cuadros en el espacio que hay entre esta y el aparato al final  volvía a armarlo, era una cantidad pequeña de lsd por lo que realmente no me preocupaba tanto como la marihuana, sin embargo mi consuelo era que la seguridad del aeropuerto no es muy buena.

Termine de guardar todas mis cosas tome el teléfono de la casa y pedí un taxi para emprender el viaje.

5 de agosto de 2011

Alejandra PAZ

Alejandra es una mujer de edad madura que radica en la ciudad de puebla, se gana la vida pidiendo limosnas en el zócalo de la ciudad y realizando sencillos trabajos de costura, vivió en una casa de asistencia  a la edad de 4 años, estos hogares pertenecientes al DIF son para infantes cuya situación legal aun no está bien definida, sufren de abusos o abandonos por parte de los padres. En el caso de Alejandra  sus papas habían sido arrestados por narcomenudeo, tenían una “tiendita” en la colonia Madero,  se encontraba en el fondo de una privada a lado de un altar de la Virgen de Guadalupe vendían velas de marihuana, bolsas de perico y chiva, debido a este así como otros abandonos Alejandra desde pequeña se encuentra en negación de la realidad  y una disputa consigo misma.


La casa de Alejandra se encuentra cerca del zócalo, un cuarto de 2 por 3 metros, techo alto con vigas de madera, suelo de barro y una decoración muy sencilla…… Un colchón sin base, una mesa de madera con banco de plástico, sobre de esta una maquina de cocer que había encontrado abandonada,  en el suelo un tapete que ella hizo con retazos de tela le gusta colocarlo a un lado de la puerta recostarse en él y escuchar a las personas que pasan alrededor de su casa. La puerta trasera da a un pasillo que conduce al baño comunal, este  funciona  con leña sin embargo calienta el cuerpo de Alejandra hasta en el día más frío de su vida. Su día comienza yendo al zócalo para colocarse a un lado de la catedral y pedir cambio durante varias horas, en ocasiones las personas le regalan comida o ropa, después recorre las calles en buscas de objetos que aun puedan servir, por último se sienta en el parque del Carmen  durante varias horas para observar a las personas, le gusta ver a los niños jugar, familias saliendo de la iglesia y parejas caminando de la mano.


Ya en su recorrido se había topado con varias macetas tiradas en la calle, dentro de las pocas cosas que le gustan están las flores, eran pocas las que tenían en su casa ya que la mayoría estaban marchitas o no pasaban de retoños, sin embargo lo seguía intentando. Así que tomo las macetas, como en esa ocasión olvido su bolsa y eran varias tuvo que llevarlas con los brazos, a la mitad de la calle un grupo de personas salía de la iglesia celebrando una boda, un señor descuidado al ir de espaldas tomando una fotografía, tira las cosas de Alejandra , ella empieza a morderse los labios cuando estalla en una discusión interna por haber tomado las macetas, se decía en voz baja que ya sabía que nada iba crecer, tan solo gusanos y olores fétidos, los niños que jugaban en el pasillo solían aventar piedras a las plantas así que varias veces rompían las macetas que encontraba. Su cara se veía tensa, con gotas de sudor, sus manos eran muy rígidas al levantar los objetos, las demás personas seguían saliendo y empujándola, Alejandra tan solo se enojaba más, su temperatura corporal subía al igual que el tono de voz, los movimientos de los brazos eran más bruscos y torpes  al levantar las macetas, cuando  toma la ultima una paloma blanca que había sido soltada por la boda se paro lentamente en su mano, era pequeña, parecía joven , se acurruco en su palma y la miro fijamente a los ojos, Alejandra ahora lucia calmada, con paz, después de que la paloma la observo durante unos segundos, bruscamente empezó a mover las alas para después picotearla con fuerza, Alejandra con un movimiento rápido ahuyento a la paloma, empujo a las personas de su alrededor y continuo su camino.

Mientras camina habla consigo misma de aquella paloma, la manera tan falsa en cómo se presento, de una forma tranquila para que me confiara, después se sentó sobre mi palma para sentir los lugares más tiernos donde picotear, por ultimo me reto con esa mirada frívola, para después atacarme e irse. ¡Estúpida paloma¡ con esa mirada estática, sin emoción, como el blanco de tus plumas , dicen que es la ausencia de color, pues tus eres la carencia de sentimientos, sin llantos ni risas, aun no entiendo porque simbolizas la paz, si has venido a mi tan solo a traer ¡abusos y soledad!. Al seguir caminando se encuentra en la esquina  un señor con varios cuadros de atardeceres, Alejandra voltea y ve las pinturas, las observa, se tranquiliza, empieza a decir en voz baja -¡esto si me da paz!, los colores, los tonos, la vida de los paisajes, la armonía de los atardeceres, diferentes elementos de la naturaleza que brindan algo estético. Aun recuerdo el amarillo de los soles que dibujaba con mis compañeras en la casa de asistencia, la blusa roja de la segunda mujer a la cual le dije madre e inclusive el empaque platinado de la muñeca que pedí en navidad. Encuentro mi paz en todos esos colores de diferentes momentos que daban a mi vida la sensación de que ¡todo estaba bien! y ¡tenía gente a mí alrededor que realmente me ama!, Alejandra tomó la maceta en mejor estado, la limpió, se la dio al señor  y le dijo:

. -Espero que nazca algo tan lindo como lo que hoy me has recordado-