Primera Parte
Era medio día e iba en camino a la casa de Sofía, una amiga que vivía junto con otras dos Elena y Fátima las tres estudiaban en un instituto culinario de la ciudad, dos de ellas vendían diferentes narcóticos como marihuana, lsd y anfetaminas, era por esta razón que algunos amigos conocían a estas tres estudiantes como las “narco chef”. A la mañana siguiente tendría un congreso de mercadotecnia en la ciudad de Monterrey, por suerte la universidad había organizado el viaje en avión un trayecto de 16 horas lo cubilaríamos en un dos así que me daba tiempo de realizar compras para mi estadía y una pequeña despedida de la ciudad.
La casa se encontraba por reforma unos departamentos bastante amplios, con una fachada gris, la mayoría de sus habitantes eran familias y algunos estudiantes del instituto, después de tocar por un par de minutos la puerta abre Elena.
-Hola Elena ¿cómo estás?-
-Hola Roberto, bien pasa ….. Me dijo Sofía que ibas a venir no tarda fue al “super” por unas cosas estamos haciendo pasticetas con ganja-
-¡Ala! que rico, tendré que esperar ja ja-
Cuando entro a la casa veo a Pablito uno de sus compradores más jóvenes, legalmente aun no pueden comprar alcohol sin embargo a veces consumen el doble de drogas que personas de mi edad. Este se encuentra sentado en la sala viendo TV y limpiando marihuana para las galletas, lo saludo y paso a la cocina a para ver a Fátima que está preparando la masa.
-Hola Fátima –
-Hola Roberto ¿nos vas a decir que tal quedaron no?-
- Claro, es más déjame ayudar a Pablito a limpiar el café y preparo un gallo, para que se relajen y queden bien las pasticetas-
-Bueno, en un rato llega Sofía pero si quieres yo igual tengo-
-A pues si quería un doscientos de café y cuatro cuadros, mañana salgo rumbo a monterrey por unos días necesito provisiones-
-Que bien ¿vas a una fiesta?
-A varias, un congreso de Mkt en el “Tec” se pone bien, van como 2 mil o 3 mil estudiantes de todo el país, en la mañana y tarde conferencias ya en la noche fiestas en diferentes antros aparte de las que se armen en el hotel, ¡promete para algo bueno!.-
- No pues sin miedo amigo Roberto j aja, vamos para el cuarto, tan solo me llevo esto y…… Ya-
Tomo la báscula con la que estaba preparando las galletas, la limpio con un paño seco y pasamos a su cuarto, aunque Fátima y Sofía vendían, llevaban sus ventas por separado así como las diferentes drogas que tenían. Abrió el closet movió la ropa y del fondo saco una bolsa negra de plástico la coloco en el suelo y a un lado la bascula.
-Doy quince gramos por cien, así que serian treinta si quieres checa….. De los cuadros hay Hoffman 43 están buenos, tienen buen visual Elena y yo nos comimos uno antier…… Ya con eso tuvimos para la fiesta-
-Vale pues si suena bien ¿en cuánto me dejas los cuadros, serian cuatro y el café?-
-Pues están en ciento treinta, pero te los dejo en ciento veinte más los doscientos del café serian seiscientos ochenta ¿te parece?-
- Si está bien, va que va Fátima pues gracias-
Le doy el dinero, guardo el café dentro de mi morral y saco de este una cajetilla de cigarrillos arranca un poco de la envoltura de aluminio para envolver los cuadros, al final los guardo en la bolsa de mi camisa.
- De nada Roberto, vamos con los demás-
Me senté en la sala para limpiar café aparte un poco de ganja y lie un gallo, mientras platicaba con Pablo de Monterrey me recomendaba que visitara Barrio antiguo, una zona de bares parecida a Camino real en Cholula “se respira el ambiente de fiesta por esas calles” es lo que decía, después de unos minutos Elena salió de la cocina con la primera ronda de pasticetas tenían buen sabor aun calientes una mezcla de mantequilla y marihuana, la charola era grande así como el número de galletas, Elena nos dijo que las probáramos para decirles después que les faltaba por lo que Pablito y yo comimos varias, mientras veíamos los Simpson por un momento me pareció estar en trance , no pasaba nada por mi cabeza, la hora, el viaje de mañana, como pasaría todas las drogas en el aeropuerto, por inercia comía las galletas y observaba la televisión los colores me parecían con mucha intensidad algunos un tanto quemados, sin embargo cada escena era demasiado graciosa mi cara lucia como la de un niño con juguete nuevo y pupilas dilatadas, era claro que se trataba de un psicotrópico, por lo regular la marihuana no provoca un estado tan fuerte pero ingiriéndola es otro resultado. Después de un tiempo observe la hora, era ya algo tarde así que decidí partir no quería lucir muy desvelado para mañana, iría con nosotros la coordinadora de carrera, me despedí de todos y pedí que le mandaran saludos a Sofía ya que nunca llegó.
Tome un taxi en dirección a mi casa, al llegar pase a la cocina por algo de agua, subí al cuarto, vi por unas horas la TV y me fui a la cama. Al despertar me di cuenta que era algo tarde por lo que tuve prisa para hacer la maleta, todas mis cosas estaban listas, tan solo esperaba el café para colocarlo al fondo de la maleta, este lo pondría dentro de una bolsa, para después meterlo en un embase de crema lleno, un amigo que había llegado de Cancún el mes pasado me dijo que de esta forma paso su marihuana sin problemas y el aeropuerto de esa ciudad es más grande que el de Puebla, así que seguí su consejo, los cuadros de lsd fueron otra vez envueltos con aluminio para ser colocados en el celular, quitaba la pila del teléfono después guardaba los cuadros en el espacio que hay entre esta y el aparato al final volvía a armarlo, era una cantidad pequeña de lsd por lo que realmente no me preocupaba tanto como la marihuana, sin embargo mi consuelo era que la seguridad del aeropuerto no es muy buena.
Termine de guardar todas mis cosas tome el teléfono de la casa y pedí un taxi para emprender el viaje.